Dungeons Essentials en Valencia

Un viaje accidentado (parte 3 - final)

Los aventureros deciden atrincherarse en el almacén para recuperar fuerzas. Los combates durante el día han desgastado sus energías y necesitan estar en plenas facultades antes de enfrentarse a Malareth.
Durban, ya recuperado tras su desvanecimiento tras la sala de ajedrez, vuelve con el grupo, pero en el camino se da cuenta de que uno de los cadáveres está reducido a huesos… no hay ni una pizca de carne en el cadáver.
El grupo decide mantener con vida a las dos goblins. Las dejan bien atadas mientras van decidiendo qué turnos hacer durante la noche. Baldwin, Talnoth, Erik, Luthien y Durban hacen los turnos en ese orden. Por otro lado, Luthien consigue encontrar una manera de llevarse una piedra candente (cuyo fuego nunca se apaga) por si la necesita en un futuro.

Los primeros turnos son tranquilos, pero en los últimos Luthien y Durban se dan cuenta de que las goblins están extrañamente tranquilas. Al acercarse ven que están muertas y que sólo quedan los esqueletos. Después de hablar entre ellos de sus sospechas, deciden despertar al resto del grupo. Una vez despiertos, Durban acusa a Erik de estos asesinatos. La extraña forma de matar a sus enemigos y “absorber” su alma. Luthien parece darle la razón (es extraño que alguien tan joven con Erik tenga esos poderes mágicos). Erik lo niega todo, pero nadie parece creerle.
Mientras la disputa se va haciendo más y más agria, Talnoth se acerca a los cadáveres de las goblins y nota que algo está goteando desde el techo. Cuando mira hacia arriba descubre un “cieno verde” que se abalanza sobre él.
Talnoth consigue esquivarlo en el último momento, y de inmediato todos se dan cuenta de la situación y se disponen a acabar con el cieno. Pero no es tan sencillo como parece. Los golpes no parecen hacerle mucho daño y de hecho el cieno se divide en dos bajo los ataques. Luthien usas sus hebras perturbadoras para empujar al cieno fuera de la habitación, mientras
el resto del grupo corre hacia la puerta este, aunque las piedras les producen leves quemaduras (excepto al mismo Luthien, gracias a su habilidad élfica). Baldwin y Talnoth consiguen romper la barra de la puerta y la abren de golpe, y todo el grupo entra de repente en la nueva habitación cerrando la puerta a sus espaldas.

La nueva sala es un laboratorio con probetas y extraños humos por doquier. Un aura oscura envuelve el lugar y el brillo de las lámparas queda bastante atenuado. En la sala hay 3 esqueletos fuertemente armados y un ogro gigante “remendado”. En la mesa central hay un individuo con ropajes negros que analiza lo que hay dentro del cofre robado de Traevus. El extraño personaje, que los jugadores identifican correctamente como Malareth, señala a los intrusos y, sin levantar la vista de la caja ni darles importancia, dice: “matadlos”.
Los no-muertos atacan al grupo y parecen ser dignos rivales. Luthien utiliza su último recurso: la tormenta de llamas intentado dejar al ogro-no-muerto en la zona. Talnoth bloquea su camino de salida para que las llamas vayan abrasándolo, y va recibiendo ataque tras ataque. Por suerte, las plegarias de Baldwin consiguen hacer que resista el tiempo suficiente para que Durban y Erik acaben con un esqueleto y el ogro caiga.

Indignado, Malareth se encara a los personajes y les dice que levantará sus cadáveres para suplir a los no-muertos perdidos, y que no entiende porqué ayudan al inúte de Traevus. Del cofre saca una calavera dorada que utiliza como foco de sus poderes. La calavera absorve los
ataques mágicos lanzados contra él y sus rayos paralizan a los PJs. Empleándose a fondo, el grupo consigue acabar con los otros esqueletos, pero Malareth guarda un as en la manga.
Del fondo de la habitación, un enano no-muerto se levanta. Es uno de los compañeros de Talnoth, llevando una armadura similar con el mismo estandarte y una maza de guerra que Talnoth reconoce como perteneciente a su maestra Morgana.

Baldwin, viendo lo que se les viene encima, invoca el nombre de su dios Pelor y canaliza su poder contra el enano-no-muerto. La luz purificadora de Pelor rompe parte de los poderes necrománticos y el enano-no-muerto se tambalea. Talnoth aprovecha para atacar a Malareth, que se ve indefenso ante ataque físicos. Intenta salir de la sala, pero ya es tarde. La magia
de Erik y Durban acaba con el no-muerto, mientras Talnoth asesta el golpe final a Malareth.
El combate ha acabado, pero ¿qué hará el grupo a continuación? ¿volverá junto a Traevus? ¿cumplirá su promesa con el dragón Farallax? ¿o huirá del lugar cuando aún puede?

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almabo

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