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Sueños de libertad (parte 4)

La lucha contra las “ranas” continúa. En el último instante Luthien lanza uno de sus infalibles misiles mágicos dentro de la rana y acaba con ella. El joven magoLuthien sigue débil, pero al menos no ha muerto desecho por los ácidos gástricos de la rana gigante.
Mientras tanto Talnoth consigue asestar un golpe a las entrañas de la rana que intenta devorarlo, lo que hace que lo vomite. En combate singular, la rana gigante no es rival para Talnoth, pero entre salto y salto, se han alejado tanto, que no podrá volver a tiempo ayudar a sus compañeros que están enfrentándose al campeón de la tribu de las ranas.
El campeón lanza su grito de guerra y atrae a Baldwin y a Erik, que no tienen más remedio que enfrentarse a él. Por suerte Luthien consigue resistir la llamada y utilizar su magia desde lejos para ayudar a sus compañeros.
Aunque el campeón sufre un gran daño sus ataques son brutales. Baldwin cae, y cuando todo está perdido, Erik da la sorpresa… desinteresadamente utilizar una poción de curación sobre Baldwin. Con Baldwin recuperado, Erik en su nueva forma y Luthien lanzando sus precisos ataques, el campeón no tarda en caer.

Preveyendo que otros miembros de la tribu de las ranas estarán volviendo hacia la cueva, el grupo recoge al hijo de Bran (que se había escondido al ver llegar al grupo enemigo) y vuelve hacia la aldea de Tor a toda prisa.
Allí son recibidos entre ovaciones por la gente. Bran, el líder, les dice que en cuanto vieron que varios grupos de ranas abandonaban la ofensiva sabían que habían tenido éxito en acabar con el jefe. Sin una cabeza que los dirija el clan Tor está seguro de poder acabar con la tribu de las ranas que les están atacando.

Después de descansar, y de recibir la promesa de que el clan Tor ayudará en la futura revolución, el grupo decide volver a Albridge. Allí pronto se dan cuenta que sus peripecias por la aldea de Marl no han pasado desapercibidas: el número de guaridas del círculo de hierro a aumentado y están pendiente de los extranjeros. Los aventureros consiguen hablar con Dar Gremath, quien les da las gracias por su ayuda, pero que ha sido insuficiente para sacar a Redthorn de la fortaleza Harken. Sabe que existe una caravana de suministros que recorre el este, y que si fuese atacada sería un duro golpe para el círculo.

El grupo decide abandonar lo antes posible la aldea pero, en lugar de dirigirse al este, van hacia el sur. Allí esperan encontrar a la tribu elfa que habita en el bosque y pedirles su ayuda. Cerca del bosque se dan cuenta de que hay profundos surcos en un camino que recorre el valle de oeste a este y que hay guardias del círculo rondando. Al dirigirse a una masía cercana se dan cuenta de que los guardias la están atacando, y corren a ayudar a los campesinos. Los ataques de fuego de Luthien y Erik acaban con los débiles guardias en un instante: son sólo vigilantes que habían dejado apostados mientras pasaba la caravana de suministros hacia Harken.
El dueño de la masía también les dice que ha oído a los vigilantes que habían puesto una trampa para el grupo que liberó Marl al este del valle y cambiado la ruta de los suministros para que no fuesen interceptado. La caravana pasó hace varias horas y estará cerca de la fortaleza Harken.
Sin pararse un instante, el grupo comienza a galopar siguiendo los surcos. A duras penas consiguen rodear el camino y situarse frente a la caravana cuando empieza a anochecer. Detrás de ellos pueden ver a lo lejos las luces de la fortaleza y delante una pesada caravana con rodeada de varios guardias del círculo y de una estraña criatura metálica que parece estar protegiéndola…

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almabo

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