Dungeons Essentials en Valencia

Sueños de libertad (parte 3)

Los enemigos recién llegados atacan al grupo, pero sus habilidades para el combate no tienen nada que hacer contra las de nuestros aventureros. Cuando ven que la situación se vuelve en su contra, uno de los matones del círculo de hierro intenta huir y otro pide clemencia. Los certeros misiles mágicos de Luthien acaban con el que huye, y Erik decide que el otro no merece ser salvado y acaba con él de un tajo, ante la sorpresa de los parroquinos de la taberna.

Aunque están algo atermorizados, el jefe de la aldea de Marl habla con el grupo. Les agradece su ayuda, pero también teme las represalias que pueda tener el Círculo de Hierro contra su aldea. Los aventureros le convencen de que envíe un joven a Albridge avisando que el círculo ha sido atacado por seguidores del barón pero, a su vez, el jefe decide que todos los aldeanos recojan lo que puedan y que abandonen el lugar (por si el Círculo decide atacarles y no confiando en lso recién llegados para que pueda protegerlos).

Finalmente, el grupo abandona la aldea de Marl. A continuación decide descansar al lado del río y pasar la noche para llegar frescos a la aldea de Tor durante la mañana siguiente.
La noche es tranquila y en cuanto amanece se dirigen hacia Tor, tal y como habían planeado. Al aproximarse comienzan a ver a lo lejos varias columnas de humo que se alzan en el cielo, y comprueban que la aldea de Tor está en llamas tras sufrir un fuerte ataque durante esa misma noche.

Los aventureros deciden ayudar a los aldeanos en la lucha contra el fuego. Una vez sofocado éste, el jefe del clan Tor (Bran Torson) les da las gracias. El grupo pide ayuda a Bran Torson para que apoye la revuelta contra el Círculo de Hierro, pero Bran dice que no puede prescindir de sus hombres, puesto que los monstruos-rana atacan casi todas las noches y sin ellos no conseguirían que la aldea sobreviviese día a día.
Ante la insistencia de los aventureros, y a cambio de la promesa de una futura ayuda, Bran les pide que ataquen al corazón de la tribu de los monstruos-ranas en el momento en que son más vulnerables (cuando están atacando a la aldea de Tor). Sin un jefe que los controle, la tribu de las ranas ya no será una amenaza y los guerreros de Tor podrán unirse a la revolución cuando sean llamados.

El pequeño hijo de Bran les acerca a las cuevas donde se encuentra el jefe de los monstruos-ranas. Siendo tan pequeño y vulnerable el grupo decide que espere fuera mientras ellos se encargan del jefe del clan de ranas. En el interior de las cuevas, los guardias que protegen el lugar no están muy atentos, pero el ruido que hacen los aventureros los alertan cuando escalan hacia la entrada. La lucha es desigual, pero de repente el grupo se encuentra con que hay algo más en la cueva que puede ser peligroso: enormes mosquitos sedientos de sangre (Stirges) atacan a los aventureros desde el aire, dejándolos casi secos en el acto.

Finalmente, y usando casi todos sus poderes, el grupo acaba con la amenaza. Es seguro que dentro se ha debido escuchar la algarabía, pero no ven ningún movimiento en el interior… Sin duda les espera una trampa en el interior…

Y así es. Talnoth es atacado por dos criaturas de fango ácido cuando se acerca a una sima llena de huesos en el lugar, y el resto del grupo ve como dentro de la cueva hay una calavera de dragón en cuyo interior hay un monstruo-sapo gordo (que identifican, acertadamente, como el jefe de la tribu). El jefe ataca con su magia desde su escondite, pero Luthien lanza su columna de fuego sobre la calavera del dragón, obligando al jefe de la tribu a abandonarla para no ser incinerado segundo a segundo. Erik y sobre todo Talnoth sufren el ácido de las criaturas y sus armaduras comienzan a quebrarse ataque tras ataques. El jefe llama a sus pequeñas ranas sirvientes para que le protejan y amenaza a los aventureros con que llamará a su campeón para que acabe con ellos. Baldwin ataca a las pequeñas ranas venenosas llamadas por el jefe de la tribu y Luthien intercambia ataques místicos con el jefe, quedándose los dos gravemente heridos.

Contra todo pronóstico, y ya al borde de la muerte, el grupo acaba con la amenaza. Mientras Erik y Talnoth intentan neutralizar el ácido lavando sus armaduras, Baldwin y Luthien encuentran el tesoro del jefe de la tribu: un amuleto de protección, unos guantes que mejoran las habilidades de ladrón, algunas piedras preciosas y una bolsa de terciopelo que contiene un objeto esférico. Al abrir la bolsa encuentran algo bastante extraño: una calavera similar a la que se encontró en el cofre de Traevus y que muestra las mismas características oscuras. Extrañados, deciden guardar esta información del resto del grupo hasta más adelante.

Una vez limpiado el ácido de su armadura, Erik se pone a buscar en los pliegues de carne del jefe del clan y encuentra algo. Pero antes de sacarlo (y descubrir qué es) Luthien se da cuenta que intenta “sustraerlo” sin decirselo al resto y comienzan a discutir.
En el barullo oyen el grito del pequeño Bran desde el exterior. Cuando se acercan a la entrada de la cueva ven que un grupo de monstruos-ranas está regresando (posiblemente llamado por el jefe) y que entre ellos hay un monstruo-rana fuertemente armado.

Baldwin se tira para ayudar a Bran junior, pero queda rodeado de ranas y sapos enormes. A duras penas consigue volver a encaramarse a la cueva, pero para las ranas este pequeño salto no es un problema y, utilizando sus lanzas, atacan al grupo mientras saltan entre ellos. Erik dedice utilizar su verdadero poder infernal contra el jefe mientras el resto ataca a las saltarinas y a los sapos gigantes. Por desgracia, cuando todo parece ir bien, los sapos enguyen a Talnoth y Luthien y comienzan a devorarlos.
Mientras la rana que ha engullido a Talnoth intenta huir del campo de batalla, Luthien está a punto de morir. Aunque ha recuperado su consciencia dentro de la rana y ésta está maltrecha por los ataques de Baldwin, Talnoth y él mismo, no confía que pueda sobrevivir a los ácidos gástricos en los que se haya flotando…

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almabo

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